Hunting Box » Formación » ADIESTRAMIENTO BÁSICO I

Todos los animales tienen conductas innatas que hacen que respondan siempre de la misma manera a determinados estímulos. Pero, en el caso de los perros de caza, no todas las conductas necesarias para la actividad cinegética son instintivas, sino que muchas deben ser aprendidas mediante el adiestramiento. En esta entrega conoceremos lo imprescindible que debemos enseñar a nuestro cachorro.

Cuándo y cómo empezar a adiestrarlo
La edad en la que debe iniciarse el adiestramiento depende de la raza y del propio perro. Es conveniente empezar lo antes posible, cuando el perro todavía es cachorro, con la finalidad de templarle el carácter y predisponerlo para el aprendizaje continuo y gradual, que es lo recomendable.

Las lecciones deben ser cortas y a modo de juego para no cansar al alumno, con intervalos de completa libertad. Se recomienda que las órdenes sean cortas, sonoras y pronunciadas en un tono de voz firme pero no atemorizador. El tacto y el cariño consiguen mejores resultados que los malos tratos.

Órdenes básicas
La obediencia básica de todo perro, sobre todo el de caza, se reduce a dos acciones: acudir a la llamada e inmovilizarse.

1. Acudir a la llamada

Desde la llegada a su nueva casa el cachorro se habrá acostumbrado a oír su nombre, a base de oírnoslo repetir. Esto nos ayudará en las primeras lecciones.

Para enseñarle a acudir a la llamada, desde una distancia prudencial, le daremos la orden “aquí” (u otra palabra similar) precedida de su nombre. Las primeras veces acudirá a nosotros porque oirá su nombre. Cuando lo haga le acariciaremos y felicitaremos. Hay que repetir este ejercicio bastantes veces hasta que el perro responda al estímulo de la orden “aquí” viniendo a nuestro lado.

Si las primeras veces no responde al llamarle, haremos ademán de irnos. El cachorro, para no quedarse sólo, nos seguirá. Daremos de nuevo la orden y cuando nos alcance le premiaremos.

Otro método a emplear puede ser atar una cuerda de unos diez metros de longitud a su collar, teniéndola sujetada de la mano por el otro extremo. Cuando el perro esté suficientemente alejado le daremos la orden. Si no responde, tiraremos suavemente de la cuerda, insistiendo en la llamada. El cachorro, al notar la tracción en su cuello y oír nuestra voz, acudirá a nuestro lado, donde le felicitaremos.

Una vez el perro haya asimilado esta orden en privado, es conveniente practicarla en otras condiciones en las que su atención pueda verse afectada por varios agentes para que entienda que la orden debe ser cumplida siempre.

2. Inmovilización
Este es un ejercicio de gran utilidad para evitar que el perro persiga una pieza no deseada, por ejemplo.
Para hacer que el cachorro se siente a la orden, le cogeremos del collar y al mismo tiempo le diremos “sentado” después de su nombre. Presionaremos su parte trasera hacia abajo hasta que se siente, manteniéndole en esa postura mientras le premiamos.

Repetiremos este ejercicio varias veces y después haremos lo mismo pero sin cogerle del collar ni presionarle detrás. Cuando obtengamos respuestas instantáneas, comenzaremos a alejarnos mientras está sentado. Probablemente tratará de seguirnos pero debemos impedírselo repitiendo la orden “sentado”.

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