Hunting Box » Formación » ADIESTRAMIENTO BÁSICO II

Hay órdenes como la de tumbarse, caminar al pie o la prohibitiva que son fundamentales en la educación de un buen perro de caza.  En esta segunda entrega de adiestramiento básico del perro de caza conoceremos cómo enseñárselas de la manera más sencilla.

Tumbarse
En la primera entrega de adiestramiento básico del perro de caza aprendimos la orden de inmovilización. Para conseguir que el perro se eche, primero debemos recurrir a ella. Una vez el cachorro esté sentado, le ordenaremos “tierra” al mismo tiempo que tiramos de su collar hacia abajo oblicuamente, hacia delante de sus extremidades anteriores.

Si intenta incorporarse, repetiremos la orden y, si es necesario, volveremos a colocarle en la postura correcta. Una vez obtengamos respuestas instantáneas a la orden, nos alejaremos progresivamente de él, corrigiéndole y repitiendo la orden en caso de que intentara seguirnos.

Caminar al pie
Para hacer que el cachorro ande a nuestro paso sin adelantarse, comportamiento de gran utililidad en algunas situaciones de caza, le ataremos una cuerda o correa de un metro de longitud y lo pondremos a nuestra izquierda (si somos tiradores zurdos, lo haremos a nuestra derecha). Daremos la orden “al pie” y empezaremos a andar. Cada vez que el perro se separe de su posición junto a nuestra pierna izquierda, daremos un ligero tirón a la cuerda y repetiremos la orden. Cuando veamos que empieza a entenderlo, daremos giros diversos a derecha e izquierda sin orden establecido, seguidos de cortos recorridos en línea recta, repidiendo la orden a cada giro.

Cuando la respuesta sea invariable e instantánea en toda circunstancia, complementaremos el ejercicio ordenándole “sentado” cada vez que nos detengamos. Una vez asimilado el ejercicio con la cuerda, lo practicaremos sin ella, corrigiendo las pequeñas irregularidades que pudieran surgir. Es imprescindible no pasar a una nueva fase sin que la anterior esté completamente asumida.

Orden prohibitiva
Debe ser siempre la misma y pronunciada de forma seca e imperante. Un “no” rotundo y firme cuando el cachorro hace algo que no debe, llamará su atención desagradablemente, ya que los ruidos fuertes sobresaltan y molestan bastante a todos los cachorros.

Progresivamente irá asociando el grito estridente y seco con algo malo y prohibido, mientras que cuando hace lo que debe o cumple bien una orden, tiene como premio caricias y halagos.

Fuente: El perro y la caza, Gran Enciclopedia Canina.

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