Hunting Box » Actualidad » Estudian la profesionalización de cazadores en Cataluña

27/07/14

Mientras la población de algunas especies se multiplica a un ritmo vertiginoso, las licencias de cazadores en Cataluña han caído a la mitad en los últimos 15 años. En el último ejercicio se capturaron más de 35.000 jabalíes y casi 170.000 conejos, por lo que el gobierno catalán estudia un posible escenario de futuro para profesionalizar un sector sustentado por las sociedades de cazadores que están cansadas de asumir de forma altruista la actividad de control de especies.

A pesar del descenso de licencias, “ahora se cazan muchos más animales que antes. La actividad que antes se hacía en unos cuatro meses al año, ahora ya llega a nueve”, explica Jordi Ruiz, subdirector general de Actividades Cinegéticas y Pesca Continental de la Generalitat de Catalunya. Esto es porque “antes los cazadores cazaban por placer, ahora tienen una función de interés social, por ejemplo, cazando animales para evitar muchos accidentes en las carreteras”, añade.

Comisión de estudio
La proliferación del jabalí y los daños a la agricultura y a los bienes personales han alargado estos períodos de caza para poder controlar mejor las poblaciones de animales. Por este motivo, en algunos casos ya “se está profesionalizando el sector, para que quien lo haga no tenga que ser un club”, explica Ruiz. Para extender esta profesionalización, ya se ha creado una comisión que reúne Generalitat, payeses y ayuntamientos. El modelo a imitar es el del Aeropuerto de Barcelona, que tiene sus propios cazadores para controlar que los animales no interfieran en las actividades aeronáuticas.

Cansados de cazar
A pesar de que las áreas que pertenecen a la administración son las menos (el 81% de las áreas de caza son privadas), los cazadores están obligados a actuar en todo el territorio. El año pasado realizaron más de 4.000 batidas, lo que significa 32 por cada grupo de cazadores. “La gente está cansada de ir tantos días a hacer control de fauna”, declara Paco Piera, presidente de la Federación Catalana de Caza. “Los cazadores no queremos cazar más días porque tenemos un coste económico de gasolina, perros, armas… ¡y complicaciones familiares!”, añade Piera.

Sin relevo generacional
Una cuestión que también preocupa es la edad de los cazadores. Actualmente, la media de edad del cazador es de más de 50, y no hay interés por seguir la tradición. “Hay poco reconocimiento por la labor social que hacemos”, denuncia Piera.

El cazador no es un asesino
La pérdida de cazadores tiene una explicación en nuestra historia reciente, según los sociólogos. En los años 60, las familias se juntaban para ver programas de caza y pesca en la televisión y en fechas señaladas se mataba algún animal en casa, desde gorrinos a pollos. Ahora, la sociedad se ha desruralizado y ha perdido el contacto con los valores naturales. “Para quien no lo ha visto nunca, es una violencia difícil de aceptar”, explica el sociólogo Patxi Andión, uno de los expertos españoles en la materia y que fue director de la escuela de la Real Federación Española de Caza.

El colectivo de cazadores ha quedado aislado socialmente desde los años 70”, añade este experto para quién la sociedad tiene una “imagen de la caza y del cazador muy negativa” ya que ahora “el placer por la caza molesta, el cazador se ha convertido en un indeseable”. Andión no entiende cómo España ha permitido esta desafección. “Hay países como Alemania, donde los cazadores dan charlas a los niños, y éstos los ven como un elemento más del equilibrio ecológico”, relata, como “alguien que aprovecha los recursos del medio igual que el leñador, el pastor o el agricultor“, sentencia.

Fuente: La Vanguardia

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