Hunting Box » Actualidad » LOS DRONES Y LA CAZA

Para los que no lo sepan un dron (o drone) es un vehículo volador capaz de ser comandado a distancia. Existen drones de varios tamaños y orientados a varias finalidades. Podemos encontrar drones de carreras, de grabación para conseguir tomas aéreas, etc. Actualmente es relativamente barato conseguir uno de estos aparatos con una cámara incorporada que, a través de unas gafas especiales, nos permiten ver en primera persona lo que el dron tiene delante. Existe la posibilidad incluso de equiparlos con cámaras térmicas o de infrarrojos.

Drone

 

Las finalidades para las que se emplean estos artilugios son muy diversas. En algunos países se emplean desde hace años para localizar personas extraviadas. También se emplean en la industria o arquitectura para la revisión visual de zonas de difícil acceso para las personas. Incluso existen países que se están planteando emplearlos para el transporte de medicamentos u órganos.

Uso drone industria

Sin duda, este invento que actualmente se encuentra al alcance de muchos tiene multitud de utilidades prácticas y constructivas pero como la mayoría de los avances también tiene un gran número de utilidades no tan positivas.

Desde hace un tiempo en diversos medios de comunicación están apareciendo noticias a cerca de estos “robots voladores”. Algunas de ellas nos informan de que están siendo utilizados para invadir la intimidad de ciertas personas. Otras hacen referencia a que están siendo empleados por grupos terroristas para el espionaje de futuros objetivos e incluso han llegado a provocar accidentes aéreos. Pero en todas lo que se hace vigente es, que hace falta una legislación eficiente para el empleo de estos utensilios.

En cuanto a la caza, algunos gestores de cotos están empezando a beneficiarse de las ventajas que aportan los drones para la labores de guardería, como conteo de poblaciones, localización de animales para su valoración y análisis e incluso para la eterna lucha que muchos cotos tienen contra el furtivismo. Pero al mismo tiempo están apareciendo casos de cazadores que facilitan sus recechos en gran medida mediante el empleo de estos zánganos (drone es zángano en inglés). Esto nos hace volver a plantearnos una cuestión que muchos cazadores nos planteamos a menudo: la evolución tecnológica en cuanto a la caza se refiere, ¿hasta qué punto es buena? Y es que, mediante estos drones, nos basta con sentarnos en una atalaya desde la que poder pilotar nuestro “accesorio” para poder disfrutar de una vista de águila de las zonas del cazadero que nos interesen. Además, mediante la instalación de una cámara térmica, todavía se nos facilita muchísimo más la localización de la res que estemos buscando.

Infrarrojos

Una vez localizada sólo nos queda, caminar hasta la zona, el acercamiento y el disparo. Pero realmente ¿eso es cazar? La realidad es que con los avances tecnológicos que se están produciendo en nuestra era los animales cada vez lo tienen más y más difícil. Por ejemplo, en cuanto al tema de las aves migratorias, existen multitud de foros que nos permiten estar informados en tiempo presente de las cantidades de zorzales, torcaces o tórtolas que están entrando a la península y por qué pasos lo están haciendo. Para las esperas de jabalí, disponemos de comederos automáticos para poder cebarlos sin pisar el puesto, además de cámaras trampa y relojes para saber a qué hora entran, que tamaño tienen, etc. Muchas de estas comodidades acaban por quitarle emoción al ejercicio de la caza, relegándola prácticamente sólo al disparo. Pero la caza no es sólo eso, es todo el ritual anterior a la ejecución que, en la mayoría de los casos es más bello que el acto final.

Ciervos

Es por eso que entra dentro de cada uno hasta qué límite quiere aprovechar estos avances para su comodidad pero todos debemos ser conscientes de que los cazadores somos los principales interesados en que haya caza, siendo nuestro deber protegerla y cuidarla.

 

 

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