La caza, ¿beneficia o perjudica al entorno natural?

La caza, como todos sabemos, puede afectar al medio ambiente. Las herramientas de gestión de caza menor más frecuentes son el manejo de hábitat, el aporte de agua y comida, el control de depredadores o la suelta de animales criados en granja.

Según la información extraida de la revista científica de ecología y medio ambiente Ecosistemas, las herramientas de gestión de caza menor citadas parecen favorecer a otras especies. Las más problemáticas tal vez sean el control de depredaroes y la suelta de animales de granja. Por ello vamos a fijarnos más en estas prácticas y a analizar sus efectos positivos y negativos.

Efectos de la gestión de depredadores
En general, los cazadores y gestores cinegéticos consideran que los depredadores limitan las poblaciones de especies de caza menor y que el control de estas especies es indispensable para el mantenimiento de la actividad cinegética. Por ello, el control de depredadores es una de las prácticas de gestión más extendidas en España.

Aunque el control de depredadores debe restringirse a determinadas especies, la realidad es que también afecta a depredadores protegidos por la ley. Por ejemplo, casi la mitad de las muertes no naturales de águilas imperiales ibéricas registradas en España en el periodo 1989-2004 estaban asociadas con el control de depredadores.

El control de depredadores afecta a especies protegidas bien porque los métodos empleados legalmente no son selectivos o porque se llevan a cabo prácticas ilegales.

Así pues, el control legal de depredadores puede ser beneficioso para ciertas presas no cinegéticas, aunque el efecto no es el mismo en todas las especies.

Efectos de las sueltas de perdices de granja
Las sueltas de especies cinegéticas criadas en granja se han convertido en una práctica muy habitual durante las últimas décadas. Estas sueltas se utilizan para suplementar poblaciones en declive.

Además de sus efectos en las poblaciones nativas de las especies en cuestión, las sueltas pueden tener efectos negativos en la fauna no cinegética, ya que pueden favorecer la introducción de parásitos nuevos en el medio, que podrían afectar negativamente a otras especies.

Pero todavía hay poca información sobre el efecto que esta gestión intensiva pueda tener en la fauna de los cotos en los que se realiza. En un estudio reciente se ha observado que, a pesar de que las aves esteparias pueden verse favorecidas por ciertas medidas de gestión cinegética, la abundancia de las mismas era relativamente menor en cotos intensivos que en otro tipo de cotos. Además, la riqueza de rapaces era también relativamente menor en cotos intensivos, donde en principio debería haber mayor disponibilidad de presas. Por tanto, las sueltas de perdices de granja de los cotos intensivos podrían estar afectando negativamente a estos dos grupos de aves.

Conclusiones
Los estudios revisados por la revista Ecosistemas muestran que existe un importante potencial para que la gestión cinegética favorezca a otras especies, con la excepción de los efectos negativos de ciertas prácticas sobre los depredadores protegidos. No obstante, parece que una gestión demasiado intensiva podría perjudicar a determinadas especies.

Esto nos sugiere que una gestión que combine el mantenimiento de hábitats adecuados, un uso apropiado de bebederos y comederos, una caza basada en poblaciones naturales sostenibles (con poca suelta de animales criados en granja), la regulación de la presión de caza, el mantenimiento de zonas de reserva y, en algunos casos, un control de depredadores legal y selectivo, podría beneficiar a otras especies de interés para la conservación.

 

Lee también nuestros artículos El futuro incierto de la patirroja y La caza y los cupos