La caza en cifras

La mayoría desconocemos la importancia económica que tiene la caza en muchos entornos rurales que subsisten difícilmente con la agricultura, la ganadería o algo de turismo. La caza es una actividad económica en potencia para esos lugares y también para otros, cada vez más afectados por la crisis, que han visto en la caza una salida atractiva para revitalizar sus negocios.

Según la campaña “La Caza es Vida llevada a cabo por la Asociación castellanomanchega Salvemos el Campo, la caza genera unos ingresos de 600 millones de euros anuales, más de 6.570 empleos fijos y cerca de 1,7 millones de jornales al año (por cada 65 cazadores se genera una media de 1 puesto de trabajo).

Uno de cada 3 empleos del mundo rural están relacionados con la caza, un dato que refleja su importancia como motor de desarrollo en las áreas rurales.

Otro apunte que destaca “La Caza es Vida” es que la caza es el primer subsector económico del medio rural: 1 de cada 2 euros de los que genera el sector agrario provienen de la caza.

La caza supone, prácticamente, una tercera parte del valor añadido bruto que genera todo el sector agropesquero de nuestro país. Y es que la cantidad de terrenos cinegéticos existentes suponen en torno al 80% de la superficie nacional.

Según Jean Michel Pinet, del Instituto Nacional Agronómico de París, el presupuesto medio de gasto anual del cazador europeo asciende a 1.700€. Por lo tanto, los cazadores europeos se gastan un total de 127.500€ al año. Cabe destacar que en numerosos países de Europa, como en los países nórdicos, la caza es una actividad potenciada por las propias administraciones.

El turismo cinegético presenta numerosas ventajas respecto al resto. Estas son algunas de ellas:

  1. Se desarrolla en una época del año donde los turistas no suelen desplazarse (desde octubre hasta febrero aprox.)
  2. Repercute en áreas alejadas de los circuitos turísticos habituales (sobre todo en áreas del interior de la península)
  3. El nivel de gasto de los cazadores suele ser mayor que el del resto de turistas.

Según “La Caza es Vida”, a parte de su valor económico, la actividad cinegética aporta un importante valor medioambiental, ya que contribuye a la conservación del hábitat natural y al adecuado nivel de población de especies cinegéticas, lo que conlleva el equilibrio y la existencia de especies no cinegéticas de gran valor zootécnico.

Además, la caza contribuye al control de ciertas plagas que causan daño a las cosechas agrícolas y, por tanto, a los bolsillos de los agricultores.

Con todos estos datos podemos hacernos una idea de la importancia económica que tiene la caza en los entornos rurales y, en general, en todo nuestro país. Merece la pena prestarle un poco de atención.